American Conquest: Divided
Nation
El primer American Conquest,
lanzado a principios de 2003, nos
introducía de lleno en la conquista
del continente americano ofreciendo
un sistema de juego distinto, en
parte, a lo visto hasta el momento
en el resto de títulos de estrategia
en tiempo real. Como suele ser
habitual en el género, la gestión de
recursos se convertía en una de las
piezas clave en el desarrollo de las
contiendas; pero esta producción de
CDV destacaba, sobre todo, por las
batallas entre grandes ejércitos y
la fidelidad con la que se
representaban tanto las campañas
militares, como las indumentarias,
armas y construcciones de los
distintos bandos que protagonizaban
la acción. Con todo esto,
American Conquest obtuvo un
relativo éxito tanto de crítica como
de ventas, lo que ha animado a sus
creadores a desarrollar esta
continuación, en el mismo
territorio, varios cientos de años
después.
Una nación dividida
American Conquest: Divided
Nation nos transporta a
Norteamérica en pleno siglo XIX (de
1815 a 1865), momento en el que,
primero tejanos contra mexicanos, y
después unionistas contra
confederados, convertirán a este
período histórico en uno de los más
violentos en la historia de Estados
Unidos. Y es que a principios de
siglo, los tejanos tuvieron que
hacer frente al ejército mexicano
del general Santa Anna para
conseguir su independencia. Mientras
que Norteamérica quedó dividida en
dos grandes bloques, unionistas
–Norte- y confederados –Sur-, que
lucharon a muerte con el fin de
defender sus estilos de vida. Las
fuerzas del norte defendían la
unidad entre estados, la abolición
de la esclavitud, y un sistema
económico centrado en el comercio,
la navegación y los intereses
financieros; mientras que el sur
defendía la esclavitud y el uso que
se les daba a los esclavos para
cuidar las grandes plantaciones de
algodón, tabaco, etc.
Nosotros tendremos la oportunidad
de controlar a los cuatro bandos ya
citados, más a parte a las fuerzas
de la milicia de Nueva Orleans, en
una serie de nueve campañas
militares basadas en algunas de las
batallas más importantes de los
conflictos ya mencionados. De este
modo, por ejemplo, con los mexicanos
disfrutaremos del asedio al Álamo,
mientras comandamos a los unionistas
bajo el mando del general Ulisses S.
Grant, o mantenemos el control de un
puente gracias a la poderosa
artillería de los confederados. No
obstante, cabe destacar la clara
división entre modalidades de juego
con la que nos encontraremos en este
juego.
En Divided Nation podemos
optar por el modo Campaña, en el que
las batallas entre ejércitos
formados por miles de combatientes
serán una constante; o por los Mapas
Aleatorios, en los que la gestión de
recursos y construcción de
campamentos cobrarán un mayor
protagonismo. Sin embargo, esto no
quiere decir que en la primera
modalidad de juego la construcción
de campamentos no exista, o que las
batallas sean menos espectaculares o
frecuentes en los Mapas Aleatorios.
Los desarrolladores, que han
realizado un magnífico trabajo de
documentación, han trasladado a la
perfección el sistema de gestión de
recursos al campo de batalla,
permitiéndonos en todo momento
construir pequeños campamentos
–tiendas de campaña, empalizadas,
etc.-, con su correspondiente
hospital, almacén de armas y la
cocina gracias a los pioneros;
mientras nuestro ejército, que
llegará en oleadas para reforzar el
frente sin que nosotros tengamos que
comprar tropas, lucha ferozmente
contra el enemigo. Este hecho dotará
al juego de un gran realismo ya que,
lógicamente, un batallón compuesto
por miles de soldados no va a
dedicarse a construir fortalezas y
casas en medio del campo de batalla;
pero sí plantarán un pequeño
campamento con tiendas de campaña
para descansar, o montarán un
hospital para que los médicos sanen
las heridas.
Como decimos, los pioneros serán
los encargados de plantar todo tipo
de tiendas de campaña en el
perímetro deseado, empleando para
ello los distintos recursos
materiales con los que contaremos
–madera, trigo, oro, …-. Sin
embargo, en esta modalidad de juego,
como decíamos, la gestión de
recursos no será nuestro mayor
problema, ya que las batallas las
iniciaremos con un gran número de
combatientes bajo nuestro mando, y
con una gran cantidad de todos los
recursos necesarios para financiar
la guerra, entre los que se
encontrará, por supuesto, el trigo
para alimentar a nuestras tropas. Y
es que como decíamos, el juego posee
un elevado grado de realismo en este
tipo de situaciones. Si no
instalamos una cocina en nuestro
campamento, nuestras tropas
comenzarán a pasar hambre, lo que
hará en primer lugar que baje su
moral en el campo de batalla; para
luego, si continúa esta situación,
morir por inanición.
Si hablamos de los Mapas
Aleatorios, la figura del
pionero será sustituida por los
trabajadores o campesinos, que serán
los encargados de construir, esta
vez sí, todo tipo de edificaciones.
Además, en esta modalidad de juego
la recolección de recursos cobrará
un mayor protagonismo ya que, a
diferencia de lo comentado con
anterioridad, tendremos que comprar
primero las estructuras para
almacenar recursos, comprar unidades
y mejoras, etc., y luego pasar a
alistar a los soldados. Esta acción
acarreará un elevado coste, por lo
que tendremos que ser de lo más
eficientes primero recolectando
recursos, pero luego empleando
sabiamente a nuestras tropas para no
perderlas tontamente en el campo de
batalla –los trabajadores tendrán
que introducirse en los barracones
para adiestrarse en las artes de la
guerra-. Por último, tendremos que
tener en cuenta el bando con el que
combatamos, ya que encontraremos
diferencias en el tipo de
construcciones que podrán edificar,
o no. Así, por ejemplo, los
unionistas y confederados podrán
recaudar impuestos, imponer el
alistamiento obligatorio, o imponer
medallas a los combatientes para que
aumente la moral; mientras que solo
los tejanos tendrán la posibilidad
de construir una Blocao, en la que
se crearán Rangers, caballería y
artillería pesada.
La moral también cuenta
El sistema de batallas en
Divided Nation resultará al
principio algo complejo para los no
expertos en este tipo de juego, ya
que hablamos de combates entre
ejércitos compuestos por miles de
soldados, divididos en regimientos y
pelotones que atacarán desde todos
los flancos. Este hecho,
lógicamente, nos obligará a estar
atentos a todos sus movimientos,
pero también tendremos que tener en
cuenta la actitud y la moral de
nuestro ejército. A todo esto,
además, debemos sumarle la gran
cantidad de tropas distintas con las
que contaremos, destacando de nuevo
el magnífico trabajo llevado a cabo
por los desarrolladores a la hora de
trasladar el armamento y los
uniformes de los soldados.
Como decíamos, nuestros soldados
se agruparán en distintos pelotones
capitaneados por los estandartes,
oficiales, o unidades con tambores.
Estas tres incorporaciones, que a
primera vista pueden parecer meros
añadidos estéticos, resultarán unas
de las piezas más importantes en
nuestro ejército, ya que serán las
encargadas de subir la moral, y
permitirnos agrupar a un mayor
número de tropas en un mismo
pelotón. Así, por ejemplo, con un
estandarte podremos tener a unas
decenas de soldados juntos; pero si
a este estandarte le añadimos un
grupo de tambores y un oficial, el
batallón podrá sobrepasar el
centenar de soldados. Cuantas más
tropas tengamos agrupadas, mayor
será su eficacia en combate, mejor
será su defensa, y más difícil
resultará que su moral disminuya
hasta el punto de comenzar la
retirada. No obstante, también nos
encontraremos con la posibilidad de
controlar a todas nuestras unidades
de manera individual, pero resulta
mucho más fácil y cómodo controlaras
en grupo, amén de que todas las
virtudes comentadas con anterioridad
desaparecerían de repente al
controlar a los soldados de manera
individual.
También en el campo de batalla
tendremos que tener en cuenta la
alimentación de las tropas. Como
comentábamos, si dejamos a nuestro
ejército sin alimentos llegará un
punto en el que comenzarán a morir
por inanición, lo que provocará el
caos entre nuestras filas. A esto,
además, debemos sumarle otros
factores como la proximidad al
campamento base, ya que nuestras
tropas y las rivales mejorarán su
eficacia y moral cuanto más cerca se
encuentren de su base de
operaciones. También, el hecho de
que mueran varias de nuestras
unidades –o rivales- de golpe, hará
que la moral suba o baje,
convirtiéndose en otro factor muy a
tener en cuenta a la hora de
afrontar una batalla.
Y es que en Divided Nation
los combates serán de lo más
complejos al tener que atacar al
enemigo desde distintos flancos,
aplicando todo tipo de tácticas,
mientras protegemos nuestros
intereses en la retaguardia. Nuestra
artillería, que tendrá un mayor
alcance de fuego y un poder de
devastación mayor que el de los
pelotones de infantería, atacarán
con bombas las líneas enemigas, pero
si éstos avanzan y se sitúan a una
menor distancia de nuestros cañones,
éstos responderán automáticamente
cambiando el tipo de disparo –se
transformará en una
“ametralladora”-. La infantería, que
podrá avanzar en distintas
formaciones, al disparar podrá matar
a algunos de nuestros hombres, por
lo que podemos ordenarles que sólo
disparen cuando estén seguros de que
no matarán a nadie por error. Del
mismo modo, podemos indicarles que
avancen disparando a los enemigos, o
que abran fuego a discreción.
Por último, y esta resulta una de
las mejores tácticas a la hora de
acabar con los enemigos, podemos
dispararles –antes tendremos que
situarnos en la línea de fuego, ya
que desde lejos no mataremos a casi
nadie- desde cerca y esperar a que
los enemigos respondan al fuego.
Nuestras tropas, que estarán
recargando el arma, serán un blanco
fácil, pero tras el disparo enemigo
podemos ordenarles que ataquen con
sus bayonetas, cogiendo al enemigo
desprevenido, que en ese momento
estarán recargando sus rifles. La
caballería, por último, resultará
muy útil en los ataques por la
espalda, ya que la infantería puede
mantener a raya a los enemigos desde
el frente, mientras la caballería
arrasa las defensas rivales por la
espalda.
Con todo esto, no resulta difícil
de imaginar la intensidad con la que
se vivirán las partidas a través de
Internet. Como en la modalidad de
juego individual, nos encontraremos
con tres tipos distintos de juego –a
parte de las ya mencionadas, el
jugador puede disfrutar en casa de
las batallas más importantes en
solitario-: Batalla, A Muerte y
Partidas en Internet. La primera de
estas tres modalidades nos permitirá
enfrentarnos a otros jugadores en
partidas centradas exclusivamente en
las batallas. En A Muerte nos
encontraremos con partidas contra
varios oponentes, en las que se
podrán modificar una serie de
aspectos para adaptarlas a nuestro
gusto y por último, en Partidas en
Internet nos encontraremos con una
especie de comunidad de usuarios en
los servidores propios de GSC Games,
con la que podremos competir,
disfrutar de torneos, y obtener
puntos que después nos servirán para
ganar condecoraciones y medallas.
No obstante, también en las
batallas sufriremos algún que otro
momento poco agradable. Y es que
aunque la inteligencia artificial,
de la que hablaremos más adelante,
resulta buena en la mayoría de
ocasiones, también sufriremos algún
que otro fallo que hará que nos
desesperemos en más de una ocasión.
Como comentábamos, para eliminar a
los enemigos con las armas de fuego
tendremos que acercarnos lo
suficiente como para que nuestros
hombres no fallen en sus disparos.
Hasta aquí todo resulta normal si lo
que se busca es el realismo. Sin
embargo, lo que no resulta tan
normal es ver como un pelotón entero
de hombres, con la artillería como
apoyo, no sean capaces de eliminar a
un porta estandarte situado en la
lejanía. Entendemos que cuando se
trata de enfrentamientos entre
varios pelotones las bajas sean
menos numerosas si el enfrentamiento
se da a bastante distancia, pero no
podemos entender que cien soldados
no sean capaces de acertar a un
pobre miserable alejado de sus
tropas.
Demasiado exigente
Divided Nation ofrece un
apartado técnico bueno, aunque no
sorprendente. Su motor gráfico
mostrará unos entornos bien
detallado, con una gran variedad de
localizaciones, y con una inmensa
cantidad de unidades de combate que
avanzarán de un lado para otro
durante toda la partida. Sin
embargo, las unidades, a pesar de
estar fielmente representadas, no
poseerán un nivel de detalles
demasiado alto, aunque sí nos
sorprenderán con alguna que otra
animación bien resulta –los soldados
cuando recargan sus fusiles, o los
cañones, que tras cada disparo serán
recargados por varios soldados-. Los
efectos tales como las explosiones,
tampoco resultan de lo más
espectaculares, pero sí cumplen a la
perfección su cometido. Sin embargo,
el mayor problema con el que nos
encontraremos en el juego será el de
los elevados requisitos que se nos
pedirán para disfrutar del juego sin
demasiadas ralentizaciones, ya que
éstas harán acto de presencia en las
batallas más importantes del juego.
Además, aunque no se nos permite
rotar la cámara ni realizar zooms de
acercamiento, sí tendremos la
oportunidad de disfrutar de una
vista desde el cielo, en la que
apreciaremos las grandes cantidades
de soldados que se moverán por el
escenario; pero también sufriremos
una gran cantidad de
ralentizaciones.
En cuanto al apartado sonoro,
disfrutaremos de un amplio
repertorio de marchas militares
–algunas bastante populares- que
amenizarán las partidas. No
obstante, se echan en falta una
mayor variedad de piezas musicales,
así como unos efectos FX más
contundentes ya que por ejemplo, los
tambores de nuestras tropas no serán
percibidos por nuestros oídos a no
ser que nos encontremos en una zona
alejada del ajetreo. Del mismo modo,
los cañonazos y disparos con los
mosquetones no destacarán tampoco
por su estruendo, aunque esto no
quiere decir que sean malos efectos,
ya que resultan de lo más
convincentes. La inteligencia
artificial de nuestras tropas y las
enemigas, por último, variará
dependiendo del nivel de dificultad
en el que nos encontremos. En los
más bajos, lógicamente, mostrarán
los enemigos una actitud más pasiva;
pero ya en los niveles de dificultad
más elevados realizarán todo tipo de
maniobras en pos de terminar con
nuestras tropas de manera inmediata.
Conclusiones
American Conquest: Divided
Nation resulta un título de lo
más completo en lo que a opciones se
refiere, con un buen sistema de
micro gestión de recursos, y con
unas batallas multitudinarias en las
que primará ante todo nuestra
pericia a la hora de dirigir los
batallones. Cuenta, además, con un
sistema de juego online de lo más
adictivo, y un completo editor de
niveles que nos permitirá seguir
disfrutando del juego una vez
hayamos completado las 55 misiones
de las que constará la aventura
principal. Sin embargo, los elevados
requisitos mínimos que se exigen
para disfrutar del juego, así como
la poca espectacularidad del motor
gráfico hacen que este juego, a
primera vista, no atraiga a los
menos aficionados a la estrategia.
También existen ciertos errores en
el mini mapa que aparecerá en la
parte inferior de la pantalla, lo
que hará que cada vez que
seleccionemos un lugar concreto del
mapa veamos como el juego nos
transporta a un lugar cercano al
punto marcado. Este hecho, unido a
la no posibilidad de ampliar las
dimensiones del mini mapa hace que
resulte de lo más difícil localizar
a unidades perdidas por el
escenario. Aún así, los aficionados
al original, o a la serie
Cossacks, disfrutarán de un buen
título de estrategia en tiempo real,
con un magnífico trabajo en lo que a
documentación histórica se refiere
–todas las batallas cuentan con su
respectiva historia, así como la
descripción de las contiendas y las
tácticas de los generales-, y con
muchas horas de diversión asegurada.
El precio (19’95 €) y la traducción
del juego, por último, se convierten
en dos puntos más a tener en cuenta
a la hora de decantarse o no por el
juego.