Cold Fear
La evolución es meteórica, y junto con la recuperación de
Prince of Persia convirtiéndolo de nuevo- y por partida
doble- en un superventas nos encontramos Splinter Cell, que
lleva casi 3 juegos en 3 años recibiendo multitud de premios
y lo más importante, avalado por el gran publico. La
compañía francesa apuesta por el buen gusto como nos mostró
también en Beyond Good & Evil, pero el genero de los
survival horror (iniciado por Resident Evil en consola)
es un pastel muy apetecible, y cómo negarse a intentar
hacerse con un trozo.
Cold Fear es el intento de meterse de cabeza en ese
subgénero de los juegos de acción/aventura que tan buenos
resultados dan cuando hay que echar las cuentas allá por
marzo cuando terminan los años fiscales. Sin complicarse la
vida y con los instrumentos de marketing mas idóneos, Cold
Fear se presenta como una de las grandes aventuras del año,
apostando siempre por el sello de jugabilidad de la casa y
con muchas de las características comunes de las sagas que
hemos mencionado anteriormente (y que tanto éxito han
cosechado). Veamos qué nos va a ofrecer este juego de “miedo
frío”.
Sin licencia, pero con detalles muy parecidos.
Al igual que ocurrió con Obscure, basado totalmente en
“The Faculty”, o Ghosthunter, que tenia niveles calcados a
“Deep Rising”, este juego de Ubi va a recoger muchos
detalles de la primera película famosa de Stephen Sommers:
“Deep Rising”, “Virus” y sobre todo de “Ghost Ship”, la
infame película de Steve Beck, protagonizada por Gabriel
Byrne.
Pongámonos en situación. Una plataforma petrolífera se
encuentra en una situación un tanto extraña ya que parece
que ha dejado de operar desde hace tiempo y en cambio se han
visto modificaciones en el diseño de la plataforma, lo que
llama la atención de la CIA, uno de los barcos que se han
visto cercanos a ella -y del cual la CIA sospecha-es un
ballenero ruso que va flotando a la deriva por el mar de
Bering, un grupo de reconocimiento se interna en el barco
para descubrir qué pasa y les acaban descubriendo a ellos.
La única solución posible a partir de ese momento recaé en
un guardacostas, Tom Hansen.
A partir de ahí os lo podéis imaginar, experimentos
genéticos que salieron mal, bichos de todos los tipos
pululando por todas partes del barco y mucha, mucha sangre.
No se le escapa nada de lo que debe ser la típica historia
de los survival, también suena un poco a
Extermination por aquello del frío y la invasión alienígena
que se mete en los cuerpos de vivos y muertos, que por otra
parte no deja de tener similitudes con The Thing.
El caso es… que esto es lo de menos, aunque quede mal
decirlo los argumentos están todos igual de trillados, y
nosotros únicamente debemos ir completando las partes
intermedias, pero éso es lo que todos hemos hecho siempre y
bien que hemos disfrutado haciéndolo.
Aquí paz y después gloria
Desde el momento en el que lleguemos al barco nos veremos
de lleno en una refriega increíble, nos desplazaremos por un
ballenero en las ultimas en el que aparte de los consabidos
bichos nos encontraremos a la chica de turno que, como no,
permanecía escondida, sentimos curiosidad por saber donde.
Por supuesto esta damisela no dudará en ponerse en peligro
constantemente y nosotros tendremos que salvarla (los de
Amnistía Internacional se frotan las manos para su segundo
volumen sobre la discriminación en los videojuegos). Junto
al barco también nos encontraremos una plataforma
petrolífera que promete dar mucho juego dentro de la
historia.
Tom Hansen (el guardacostas protagonista) deberá resolver
las numerosas situaciones adversas que se va a ir
encontrando con el mar como telón de fondo, pero antes que
el mar nos encontraremos con un diseño del barco ciertamente
claustrofóbico y oscuro que nos intentará transmitir
sensación de agobio y a buen seguro que lo conseguirá. Salas
interiores estrechas, amplias galerías en penumbra, pasillos
únicamente iluminados por las llamas, todo bajo ese
denominador común de intentar producirle tensión al jugador.
Gráficamente va a ser un juego notable como todas las
creaciones de Ubi Soft, usará elementos de Splinter Cell
como su modo en primera persona para apuntar. Son pequeños
destellos que la compañía desarrolladora, Darkworks (los
creadores de Alone in the Dark) se han encargado de incluir.
Los modelos de los personajes están muy trabajados así
como los enemigos, aunque todavía se puede mejorar hasta el
momento de su lanzamiento, sobre todo su interactuacion con
el escenario que parece que será muy grande en cuanto a
animaciones se refiere.
Las armas rondarán la decena aunque todavía no se sabe la
cantidad exacta. Lo que si se ha podido ver en los videos
que se han colgado de Internet es el grado de interactuacion
que permitirá librarse de muchos enemigos con elementos
puntuales del escenario. Los efectos van a estar muy
conseguidos, en especial el oleaje, en el que se ha puesto
mucho esmero. La influencia de éste en el barco será
fundamental y la cámara que nos seguirá normalmente en
tercera persona dará fe de ello. Como buen survival horror
no podrían faltar determinados planos fijos para acentuar
algún momento en concreto o travellings inesperados que
intentarán sobresaltarnos.
Secuencias y escenas.
Todos los juegos de Ubi en los últimos años gozan de unas
secuencias cinemáticas realmente buenas, de lo mejorcito
dentro del mundo de los videojuegos, así que de Cold Fear no
esperamos menos, sino más bien pensamos que va a ir un poco
mas allá con el uso balanceante de las cámaras debido al
temporal que influirá directamente en la jugabilidad.
Todavía no se sabe hasta cual va a ser el porcentaje de
secuencias aunque a buen seguro no serán excesivas sino
servirán como hilo conductor.
Un paso más allá
Un genero nuevo para Ubisoft, pero no por ello parece que
le tiemble el pulso a la compañía francesa, ni a Darkworks
tampoco, sobre todo porque es un estilo que ya conocen
aunque esperamos que tengan mas éxito que en su ultima
incursión. Parece ser un gran paso dentro del mundo de los
survival y con el sello de calidad que aporta Ubi en sus
últimos juegos la diversión parece garantizada, aunque esta
venga cargada de “miedo frío”.